De qué te protegen los detectores externos en un sistema de seguridad

Hay muchas casas y comercios en los que podemos ver un cartel de una empresa de seguridad. Algunas compañías, por cierto, no prestan mucha atención al estado de estos letreros. Sin embargo en Segurija sí que intentamos que siempre ofrezcan una buena imagen.

Estos carteles no indican el tipo de sistema instalado. Pero hay una diferencia importante entre las dos principales formas de proteger una propiedad: los sistemas de detección de intrusos pueden ser proactivos o reactivos. Los primeros se encargan de vigilar un chalet, por ejemplo, o la nave industrial también en su perímetro. Mientras que los reactivos sólo controlan el interior; desde que se abre la puerta.

Casa con valla

En un completo sistema de seguridad para vivienda o negocio, los detectores externos son los encargados de vigilar la parte de fuera de las paredes. El ratio que alcanzan oscila entre los 15 y 20 metros. Se ponen en funcionamiento cuando detectan a un animal de más de 45 kg o, por supuesto, una persona que está merodeando y, quizás, con malas intenciones. Si alguien salta dentro de la parcela, de forma inmediata se activa la alarma.

En cambio, si no disponemos de detectores externos nos podemos encontrar con el problema de tener a los ladrones muy cerca de nosotros -al otro lado de la puerto o de cualquier ventana de la vivienda, son muchas las formas de robar– sin que el sistema de seguridad nos haya podido alertar.

Puerta

Siempre es mucho más recomendable que el sistema de seguridad que elijas incluya detectores externos. Te vas a sentir mucho más seguro.